viernes, 3 de agosto de 2007

Revolución Francesa



La Revolución Francesa fue un proceso social y político que se desarrolló en Francia entre 1789 y 1799 cuyas principales consecuencias fueron la abolición de la monarquía absoluta y la proclamación de la República, eliminando las bases económicas y sociales del Antiguo Régimen.


Causas de la Revolución

Muchos factores influyeron en la Revolución. Hasta cierto punto el régimen monárquico sucumbió a su propia rigidez en un mundo cambiante; también influyeron el surgimiento de una clase burguesa (que cobraba cada vez mayor relevancia), el descontento de las clases más bajas y, no menos importante, la expansión de las nuevas ideas liberales que surgieron en esta época y que se conocen como «La Ilustración». Las causas de la Revolución incluyen:
El auge de la burguesía, con un poder económico cada vez mayor, desempeñando un papel fundamental en la economía de la época.
El resentimiento contra el
absolutismo monárquico.
El resentimiento contra el sistema
feudal por parte de la emergente clase burguesa y de las clases populares.
La aparición de nuevas ideas en este «
Periodo de Ilustración» tales como las expuestas por Voltaire, Rousseau o Montesquieu, como lo eran:
La libertad
La fraternidad
La igualdad
El rechazo a una sociedad dividida.
La separación de poderes del estado.
Estas causas fueron rompiendo el prestigio de las instituciones del Antiguo Régimen y ayudaron a su derrumbe.





La inmanejable deuda del estado, fue exacerbada por un sistema de desigualdad social y de altos impuestos que los estamentos privilegiados (nobleza y clero) no tenían obligación de pagar.
Esto agudizó las tensiones, tanto sociales como políticas. Se produjo una crisis económica muy grande a consecuencia de dos hechos fundamentales:
La colaboración de Francia a la independencia americana, ocasionando un gigantesco déficit fiscal.
La disminución de los precios agrícolas.
Todas éstas supusieron un aumento de los gastos del Estado y el descenso de los beneficios para los terratenientes y los campesinos.
La escasez de alimentos en los meses precedentes a la Revolución.
Resentimiento por los privilegios de los
nobles y el dominio de la vida pública por parte de una ambiciosa clase profesional.
Influencia de la
Independencia Americana.

La Declaración de Derechos del hombre
La gran revolución de alcance histórico fue la de los derechos del hombre y del ciudadano. En su doble vertiente, moral (derechos naturales inalienables) y política (condiciones necesarias para el ejercicio de los derechos naturales e individuales), condiciona la aparición de un nuevo modelo de Estado, el de los ciudadanos, el Estado de Derecho, democrático y nacional. Aunque la primera vez que se proclamaron solemnemente los derechos del hombre fue en los Estados Unidos (
Declaración de Derechos de Virginia en 1776 y Constitución de los Estados Unidos en 1787), la revolución de los derechos humanos es un fenómeno puramente europeo. Será la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano francesa de 1789 la que sirva de base e inspiración a todas las declaraciones tanto del siglo XIX como del XX. El distinto alcance de ambas declaraciones es debido tanto a cuestiones de forma como de fondo. La declaración francesa es indiferente a las circunstancias en que nace y añade a los derechos naturales, los derechos del ciudadano. Pero sobre todo, es un texto atemporal, único, separado del texto constitucional y, por tanto, con un carácter universal, a lo que hay que añadir la brevedad, claridad y sencillez del lenguaje. De ahí su trascendencia y éxito tanto en Francia como en Europa y el mundo occidental en su conjunto.










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